We Are

International

We Are

Intergenerational

We Are

Intercultural

Escuchar este llamado trae una alegría especial, pero no es siempre fácil.

Para algunas mujeres, toma tiempo el poder entender y hacer el compromiso final y decir, “SI”! Para otras mujeres, desde el principio no hay duda acerca del llamado ha esta vocación.

Cada historia de las hermanas es diferente, pero cada una de ellas respondió con deseo de servir a nuestro Dios Providencial y prometieron servir a Dios como mujeres religiosas.

Ser una Hermana de la Providencia en el Nuevo Milenio

Las mujeres que deciden convertirse en Hermanas de la Providencia hoy en día traen con ellas una colección
de experiencias de varias vidas: títulos universitarios, trabajo profesional, a veces son madres y casi siempre, años de servicios para otros.

Son de todas edades.

Vienen de Los Estados Unidos y de muchos otros países, representando diversas culturas y orígenes.

Buscando una relación con Dios más profunda

Todas buscan una vida que conduce a una relación con Dios más profunda, viviendo en comunidad, y atendiendo a los más vulnerables de la sociedad.

La formación comienza cuando una mujer responde al llamado para vivir una vida religiosa y continua hasta que ella profesa sus votos finales de pobreza, castidad y obediencia.

Durante este trayecto, ella está apoyada por toda la comunidad religiosa. Pero ella está especialmente guiada por el grupo de formación, Hermanas de la Providencia seleccionadas para acompañar a la mujeuando discierne su vocación, y después buscando una visión más profunda y entendimiento de la vida religiosa.