Some sisters may find cooking a chore to be avoided, but it’s a form of relaxation for Sister Silvia Troncoso, who volunteers in parish religious education and evangelization at St. Joseph Parish in Yakima, Washington.  She is from Bernarda Morin Province in Chile.

Sister Silvia also enjoys singing, performing traditional Chilean dances (she was born in Cornel, Chile), knitting and art. She has a rich history of serving the Hispanic community and reflects on her years as a Sister of Providence.

When did you enter Sisters of Providence?

I studied with the Sisters of Providence at a school called Santa Rose in Chile. I always knew I had a vocation to become a sister. God was calling me to enter, so I joined the Sisters of Providence when I was only 17 years old.

What did you do once you entered?

After my three years of formation I worked in Temuco, which is a city in the south of Chile. I was responsible for taking care of 76 boys. I taught them and cared for them. I even had to live in a dormitory. I was like a mother to them, because many of them didn’t have a mother. Imagine what it was like being a young 20-year-old sister with 23 children! It was a lot, but I enjoyed the experience and I loved them very much. Later, I was sent to the Central Zone, where I got my teaching degree.

What did you do after you got your degree?

I taught at one of our schools and became the principal. I taught for about 40 years, but I wanted to get some experience doing parish work, so I left teaching for a year. I returned, but soon after I was sent to do parochial work for four years. Once I finished, I was sent back to the school, where I was in charge of the high school and junior high school. Soon after I was asked to come to the United States.

What kind of work do you do in Yakima?

I love my work very much because I help with evangelism and catechism. I help out children who are going to make their confirmation, and I also direct Bible studies for youth and adults. I’m also asked to give workshops. Some of the other things I do are teach young women how to sew or cook, and I teach people how to read and write.

What have you enjoyed about being a Sister of Providence?

I enjoy seeing the change that comes about when the adults and young people start dedicating their time to the church. That gives me a lot of joy. When I look at the stories of our foundresses, sometimes I see myself doing things very similar to what they did.

Do you mostly minister to the Hispanic community?

I work specifically with the Hispanics of Yakima, but I do have contact with the Anglo community.

What other things do you like to do?

I love working in the garden and planting flowers. I love to cook and to bake cookies. I used to love sewing, but now I don’t really like it that much. I love helping people

What do you like about your community?

Three of us live together and we’re all from different cultures. It’s been very interesting because you have to know certain things to adapt to those cultures and see what each person likes. At first, I didn’t notice little details, but now I do. I know what each one likes, but it wasn’t easy. We’re doing our best to understand each other.

What hopes do you have for the Yakima community?

Something that has given me great satisfaction is to share with the Hispanic community the history of the Sisters of Providence. On the 200th birthday celebration of Mother Gamelin, the Hispanic community made up 70 percent of the people present.

How did the people respond to the celebration?

Very well. They all sang the Providence hymns and enjoyed them very much. Now they ask me for the prayer cards I have of Mother Gamelin.

Do the young women you work with have an interest in religious life?

Yes, there is an interest. The first thing I do is teach them about the Sisters of Providence. I tell them about our life, our charism and mission. They’re interested in learning more about us. We often get together for dinner and reflection.


Conversaciones acerca de las transiciones a la vida religisa

Algunas hermanas pueden encontrar cocina una tarea que debe evitarse, pero es una forma de relajación para la hermana Silvia Troncoso, que voluntarios en educación religiosa de la parroquia y evangelización en la parroquia de San José en Yakima, Washington. Ella es de Bernarda Morin provincia en Chile.

La Hermana Silvia también disfruta cantar, interpretar bailes t?picos chilenos (nació en Cornel, Chile), tejer y el arte. Ella tiene un historial muy reconocido en el servicio a la comunidad hispana, el cual se refleja en los años que ha vivido como una Hermana de la Providencia.

¿Cuándo entró a la congregación de las Hermanas de la Providencia?

Estudié con las Hermanas de la Providencia en Chile en una escuela llamada Santa Rosa. Siempre supe que tenía la vocación para ser una hermana. Dios me llamaba para entrar a la congregación, por lo tanto me uná a las Hermanas de la Providencia cuando tenía tan sólo 17 años de edad.

¿Qué hizo una vez ingresada?

Después de mis tres años de formación, trabajé en Temuco, una ciudad que se encuentra en el sur de Chile. Era responsable del cuidado de 76 niños. Les enseñaba y los cuidaba. Tuve incluso que vivir en un dormitorio. Era como una madre para ellos, porque muchos de ellos no tenían a una madre. Imagínese lo que es el ser una hermana joven de 20 años de edad, ¡con 23 niños! Fue demasiado, pero disfruté la experiencia y los quería mucho. Después, me enviaron a la Zona Central, donde obtuve mi título de maestra.

¿Qué hizo después de obtener su titulo?

Di clases en una de nuestras escuelas y me converté en la directora. Di clases por aproximadamente 40 años, pero quería adquirir un poco de experiencia en el trabajo parroquial, es por eso que dejá de dar clases por un año. Regresé, pero poco después me enviaron a realizar trabajo parroquial por aproximadamente cuatro años. Una vez que terminé, me regresaron nuevamente a la escuela; ahí estuve a cargo de la enseñanza secundaria. Poco tiempo después me pidieron que viniera a los Estados Unidos.

¿Qué tipo de trabajo realiza en Yakima?

Me encanta mucho mi trabajo porque ayudo con la evangelización y el catecismo. Ayudo a los niños que van a hacer su confirmación, y además estoy a cargo de los estudios bíblicos para los jóvenes y los adultos. También me piden que dé talleres. Algunas de las otras cosas que hago son, por ejemplo, enseñar a las jóvenes a coser o a cocinar, y enseño a las personas a leer y a escribir.

¿Qué ha disfrutado en sé de ser una Hermana de la Providencia?

Disfruto ver la transformación que experimentan los adultos y los jóvenes cuando empiezan a dedicar su tiempo a la Iglesia. Eso me da mucha alegría. Cuando veo las historias de nuestras fundadoras, algunas veces me veo a mí misma haciendo cosas muy similares a las que ellas hicieron.

¿Se dedica principalmente a servir a la comunidad hispana?

Trabajo específicamente con los hispanos de Yakima, pero también tengo contacto con la comunidad angloamericana.

¿Qué otras cosas disfruta hacer?

Me fascina trabajar en el jardín y sembrar flores. Me encanta cocinar y hornear galletas. Me gustaba mucho coser, pero ahora ya casi no me gusta. Me gusta mucho ayudar a las personas.

¿Qué le gusta de su comunidad?

Tres de nosotras vivimos juntas y todas venimos de diferentes culturas. Ha sido muy interesante porque uno tiene que saber ciertas cosas para adaptarse a esas culturas y ver qué es lo que le gusta a cada persona. Al principio no notaba los pequeños detalles, pero ahora sí. Sé lo que le gusta a cada una, pero no fue fácil. Estamos poniendo lo mejor de nuestra parte para entendernos mutuamente.

¿Qué esperanzas tiene para la comunidad de Yakima?

Algo que me ha dado una satisfacción muy grande es compartir con la comunidad hispana la historia de las Hermanas de la Providencia. En la celebración de los 200 años del natalicio de la Madre Gamelin, la comunidad hispana abarcó el 70 por ciento de la concurrencia.

¿Cómo respondió la gente a la celebración?

Muy bien. Todos cantaron los himnos de la Providencia y los disfrutaron mucho. Ahora me piden las estampitas de oración que tengo de la Madre Gamelin.

¿Tienen interés en la vida religiosa las jóvenes con las que usted trabaja?

Sí, hay interés. Lo primero que hago es enseñarles acerca de las Hermanas de la Providencia. Les hablo sobre nuestra vida, nuestro carisma y nuestra misión. Les interesa aprender más sobre nosotras. Nos reunimos frecuentemente para cenar y para reflexionar.

On the 200th birthday celebration of Mother Gamelin, the Hispanic community made up 70 percent of the people present.


En la celebración de los 200 años del natalicio de la Madre Gamelin, la comunidad hispana abarcó el 70 por ciento de la concurrencia.