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por Clare Lentz, SP

Cuantas veces has pensado que una mujer u hombre joven sería una religiosa o un sacerdote maravilloso?

Te quedaste con esta inspiración solo para ti?

O compartiste esos pensamientos directamente con la otra persona: “Alguna vez has pensado en convertirte en una religiosa o sacerdote? La razón por la que te hago esta pregunta es porque yo veo esas cualidades en ti”.

“Ven y ve,’ dice Jesús.

Todos sabemos lo bien que nos sentimos cuando otra persona nota algo que les gusta acerca de nosotros y se toma el tiempo en decirnoslo.

No fue esa la manera que Jesús vivió y junto a sus discípulos? Él se dio cuenta de los que estaban a su alrededor. El sentía sus deseos de entregarse completamente a él para servir al Reino.

“Ven y ve”, Jesús le dice a dos posibles discípulos (Juan 1:39). “Ven y sígueme”, le dijo a otros.

Estudios dicen que una invitación personal es la manera más frecuente que hombres y mujeres se dan cuenta de la vocación religiosa. La directora de la escuela secundaria me hizo esa pregunta a mí: “Clare, has pensado acerca de tu vocación religiosa?”

No recuerdo come respondí, pero sé que fue negativa.

Una semilla fue plantada

Sin embargo, me alegró mucho saber que ella pensaba que yo podría ser una buena religiosa. La pregunta me hizo pensar seriamente lo que yo quería hacer con mi vida y plantó la semilla de una vocación religiosa en mí.

En mi presente trabajo en el equipo de vocación para las Hermanas de la Providencia, he tenido el placer de trabajar con muchas mujeres jóvenes que han sido llamadas a la vida religiosa. Muchas de estas mujeres se dieron cuenta de su llamado por comentario inicial de alguien de la comunidad católica.

Ya seas un padre o un abuelo, un profesor o un educador religioso, de quien serás la voz de Cristo? A quien le preguntarás si está considerando la vida religiosa?

Primero publicado en Central Washington Catholic, Marzo 2004